Tesoros de la Viña

Cómo Bibiana Casas convierte las vides en joyas

Las mujeres son criaturas realmente extrañas. Sus ideas son capaces de transformar hasta a las costumbres más antiguas. Por ejemplo: Si un hombre ve viñas, piensa en vino – servido en una copa. Pero Bibiana Casas ve mucho más que vino en las viñas. De hecho esta artista catalana suele llevar pendientes o collares fabricados a partir de la planta vinícola – piezas de joyería filigrana artesana, creadas a partir de los zarcillos de viñas marchitadas.

La idea nació hace cuatro años en la mente de ésta catalana de 31 años, durante un viaje en Argentina con su entonces novio, y ahora marido, Jaume Mesquida – director y descendiente del fundador de la bodega del mismo nombre en el pueblo mallorquín de Porreres.

“En una zona remota conocí a un agricultor que producía pequeñas obras de arte y joyería de madera y otros productos naturales. No manipulaba las formas del crecimiento natural del material, todo lo mantenía tal y como lo había creado la naturaleza.” Casas quedó tan fascinada por esta tecnología que decidió dejar su empleo en una agencia de publicidad en Barcelona y montar un estudio en el ático de una casa antigua en Porreres. El plan: crear joyas inspiradas en la madre tierra.

“En Argentina ya había considerado aprovechar la individualidad de los zarcillos de viñas marchitadas para mi trabajo, ” recuerda Casas. Desde sus primeros paseos largos por las enormes viñas de su marido, ha creado una increíble colección de más de 70 piezas de joyería inusual y excepcional.

Desde 2009, Casas ha vendido las pulseras, pendientes, broches y collares bajo el nombre de “Sartcells” – una palabra creada a partir del catalán, arte (art) y zarcillos (circells). Cada pieza se ha diseñado individualmente con plata y piedras semi-preciosas, cristal, abalorios o hilos de metal. Se presentan en cajas diseñadas y se enmarcan con cariño. “Mi joyería también se puede colgar en la pared, ” dice Casas con una encantadora sonrisa, que ya de por sí es una obra de arte.

Sorprende el hecho de que quiera vender sus obras, dado el cariño que las tiene: Todas las piezas expuestas en las vitrinas de cristal en la entrada de la Bodega Jaume Mesquida tienen nombre propio. Por ejemplo algunas de las pulseras de su colección se llaman Gran Amor. Hay pendientes que se llaman Dolc somriure (dulce sonrisa). Para la artista cada pieza es un reflejo de la sensibilidad de la mujer. Le gusta hablar de sus obras como “Un viaje a la belleza de la mujer”. “La esencia de la mujer está compuesta por cinco elementos, Agua, Tierra, Metal, Fuego y Madera. Y estos elementos también se pueden encontrar en mis joyas.” ¿Y qué hay de los hombres? Sonríe. “Dentro de cada hombre también hay una mujer. Creo que por eso mismo los hombres también saben apreciar mi joyería,” dice Casas. Le emociona el hecho de que muchas mujeres seleccionan una pieza relacionada con su propio carácter. Se dice por ejemplo que las mujeres de carácter fuerte suelen sentirse atraídas por el fuego y el metal. “Y eligen piezas que han sido refinadas por ejemplo con coral rojo, un elemento del fuego.”

La joyería única de Bibiana Casas no es cara. “No necesito hacerme millonaria con mi trabajo. Las piezas tienen un cierto precio, porque uso materiales especiales y he invertido mucho esfuerzo y creatividad,” explica la artista. Todavía no tiene otra colección planeada: “No quiero producir a lo grande – me guío únicamente por mis instintos.” Es comparable a lo que le encanta del mar, el nadar con los ojos cerrados – y dejarse llevar por las olas.

Su marido le apoya plenamente. “Su confianza me ayuda a ver las cosas con otros ojos.” Y él siente la misma proximidad a la naturaleza que ella – basta saber que el vino de la Bodega Jaume Mesquida lleva ya varios años produciéndose de manera biodinámica. Bibiana Casas está orgullosa de eso. “En Europa la mayoría de la gente se ha distanciado de la naturaleza. En muchos aspectos de la vida substituyen a la naturaleza con plásticos y pierden el contacto con el medio ambiente.”

¿Y no le atrae vivir en una ciudad grande como Barcelona? ¿No lo echa de menos? “Me encanta vivir en Porreres, la vida pasa más silenciosamente, y eso favorece a mi trabajo. Si se vuelve demasiado silencioso, a veces me voy de viaje a la península, a estar allí unos días y sumergirme un poco en las nuevas tendencias de moda, arte y cultura.”

Su creatividad es heredada. El abuelo de Bibiana fue pintor y su abuela fue modista. Ella se considera más una niña jugando que una gran artista. “Los niños ven las cosas de manera muy imparcial. Y eso es lo que estoy intentando conseguir,” dice. ¿Quién hubiera pensado, por ejemplo, en usar viñas para crear arte y joyería? Seguramente es la primera persona del mundo en hacerlo. Como ya he dicho; las mujeres son criaturas realmente extrañas.

Con cita previa en Porreres.
Ventas en la Bodega Jaume Mesquida

Contacto

Sartcells - Bibiana Casas

C /. Vileta, 7, Porreres