Descubre la Fábrica Ramis

La antigua fábrica de textil de Inca

Juan Ramis

La vida le ha dado un giro considerable a este profesor de universidad desde que recibió su herencia. En la actualidad, destina únicamente el 20 por ciento de su tiempo a sus tareas académicas en Barcelona, dedicando el resto a Fàbrica Ramis, que le adentró en el mundo emprendedor.

«He cometido tantos fallos que no me puedo considerar un hombre de negocios», admite Juan Ramis. «Pero quizás me estoy convirtiendo en uno poco a poco». Su abuelo fue un empresario de éxito, habiendo fundado el negocio familiar del cuero en los años 30. En 1968, el negocio se trasladó de ubicación a la antigua fábrica textil de Gran Vía Colón, disfrutando del boom de los años 70 en el que una elevada multitud de turistas acudían para comprar artículos de cuero. Finalmente, la producción en la fábrica cesó y, a pesar de que la tienda se mantuviera abierta hasta hace seis años, la mayor parte del edificio ha permanecido vacío durante treinta.

Habiendo nacido un mes después de que su familia adquiriera el lugar, Juan conoce el edificio desde toda su vida, 48 años. En lugar de poner a la venta su herencia, eligió llevar a cabo la renovación del emblemático edificio industrial de la década de los 20 y crear un lugar único de reunión para su uso cultural, social y educacional. El proyecto se extendió a tres años, y Fàbrica Ramis volvió a abrir sus puertas en noviembre de 2015.

Juan contrató los servicios de dos equipos de arquitectos: Arquitectura Punta con Bernat Pascual, y Mercè Zazurca de Barcelona. El resultado es un impresionante homenaje a la arquitectura industrial del siglo XX, con comodidades del siglo XXI, como sostenibilidad, sistema de calefacción por biomasa y WiFi. También se renovó la original y protegida chimenea de fábrica.

Las diez zonas diferentes del emplazamiento revelan muchos elementos arquitectónicos originales restaurados, así como elementos industriales de decoración. Estas zonas se pueden alquilar para una amplia gama de actividades, desde celebraciones y clases docentes hasta eventos corporativos, como lanzamientos de productos, conferencias y exposiciones. Algunas zonas se utilizan para eventos culturales, como proyecciones de películas, tardes literarias y conciertos.

Una parte de la planta superior es la enorme sala de co-working donde, por una tarifa mensual razonable, puedes alquilar espacio e instalaciones de trabajo para desarrollar tu negocio. Esta fascinante zona cuenta con una energía distinguible. Ideal para todos aquellos profesionales freelance a los que no les gusta trabajar desde casa o para pequeñas start-ups que deseen minimizar costes, el espacio incluye una zona de relajación, taquillas y dos salas de reunión reservables. Una publicación nacional ya lo ha mencionado como uno de los diez mejores espacios de co-working de España.

El Bosque del Archiduque, ubicado en la parte central, constituye el «pulmón verde» del espacio. Plantas de Baleares – tal y como las describió el Archiduque Luis Salvador – crecen en medio de un pequeño jardín ecológico. «Tuve la oportunidad de realizar un estudio profundo sobre el Archiduque, y este pequeño bosque se construyó en su honor», explica Juan.

¿Cómo le va el negocio? «Como emprendedor tienes que cuestionarte a ti mismo, cambiar cosas», dice Juan. «Y también es probable que necesites pedir ayuda financiera, porque no esperas que el comienzo sea tan lento y dificultoso». La inversión hasta la fecha ha sido de 2,6 millones de euros, pero Juan es práctico. «Ahora me he dado cuenta de que necesito tres años para alcanzar la estabilidad y ya entiendo lo que es un negocio. Es complejo, no como construir un hotel, por ejemplo… más bien es algo así como un experimento».

La transformación cautivó a los antiguos trabajadores de la fábrica que Juan invitó a la inauguración oficial del año pasado. «Los residentes locales también están muy contentos de que se haya invertido el dinero aquí», dice. Además, nos admite que el concepto fue difícil de explicar: «Aún no saben lo que es, pero en los próximos dos años lo entenderán, y quizás en unos años más este edificio tendrá un impacto positivo en el entorno de alrededor».

Que se siga invirtiendo más en esta localidad aún está por ver, pero lo que Juan Ramis ya ha hecho ha sido restaurar y preservar una parte importante del patrimonio de Inca. ¿Qué dirían su padre y su abuelo si estuvieran aquí para verlo? «Seguramente dirían que es una locura, pero estarían muy felices y orgullosos». Y no es para menos.

Fotos de Sara Savage y Fàbrica Ramis

Contacto

Fàbrica Ramis

Gran Vía Colón 28, Inca