Chocolate & Love: subir el listón

La pareja británica afincada en Mallorca ha ganado premios por la creación de su marca de chocolates

Richard O’Connor

Cuando el aparejador escocés Richard O’Connor se enamoró de la abogada danesa Birgitte Hovmand, ambos decidieron comenzar una nueva vida juntos con una aventura eco-chic. Ambos habían trabajado años en los climas lluviosos de Londres y Copenhague, y su sueño era iniciar una empresa ética y que pudiera dirigirse desde un ordenador en la playa.

Tras varios años explorando ciudades tan remotas como Ciudad del Cabo y San Francisco, la proximidad de Mallorca a la familia y su clima idílico hizo que la pareja decidiera instalarse allí en el año 2003. El soleado barrio de Cas Català se convirtió en su casa, muy cerca del mar.

Entretanto, O’Connor investigó a fondo para dar con el negocio que les permitiera trabajar en remoto y cumplir a la vez su deseo de crear una empresa de la que podrían sentirse orgullosos. Planteó las posibilidades desde el punto de vista del marketing. ¿Qué se ha comprado constantemente durante toda la vida? ¿Qué lugar hay en el mercado para lo que genera ingresos pasivos y puede dirigirse desde Mallorca? La respuesta fue inesperada: el chocolate.

Los economistas acuñaron el término «efecto pintalabios» durante la Gran Depresión, refiriéndose a los caprichos a prueba de crisis económica: pequeños lujos cuya demanda aumenta en épocas de apretarse el cinturón. También lo son el rímel, las pizzas a domicilio, el equipo de acampada, las fundas de almohada y el vino. Sin embargo, el chocolate fue el único capricho que aumentó en ventas consistentemente durante la crisis de 2008.

La razón puede encontrarse en la sustancia natural química del chocolate, el triptófano, que produce serotonina de forma parecida al enamoramiento. Una dosis diaria de 70 % de chocolate negro es incluso saludable, según los estudios. Los azúcares añadidos y las grasas pueden contrarrestar los beneficios. Teniendo esto en cuenta, O’Connor y Hovmand propusieron elaborar un contenido identificable, con una alta dosis de cocoa, de chocolate para las masas.

Con el acertado nombre de Chocolate & Love, en 2010 se convirtió en el apasionante proyecto de la pareja. Hovmand y O’Connor enfocaron el chocolate de forma similar a la elaboración de un buen whisky. Evitan mezclar no más de dos orígenes de chocolate y utilizan menos azúcar para lograr una barra de chocolate más sana y sabrosa. «Nuestro objetivo es que sea una barra diaria, en contraposición a un capricho de fin de semana. Una barra con la que te sientas bien al comerla, que sea asequible», dice O’Conner.

Añade: «Solo 20 fábricas elaboran el 80 % del chocolate comercial en Europa, y muchas de las grandes empresas desconocen la procedencia de su cacao. Hay una elevada posibilidad de que estén envueltas en prácticas dudosas, como la explotación infantil».

Chocolate & Love insiste en la transparencia en relación a la procedencia de su cacao (en oposición a «cocoa», que es la forma procesada) para apoyar a organizaciones de comercio justo. Al igual que el vino y el café, la producción del cacao se basa en el trabajo físico de países en desarrollo en torno al ecuador para la cosecha y recogida de granos de cacao, así que Chocolate & Love obtiene cacao, caña de azúcar, vainilla y café para sus barras directamente de cooperativas de comercio justo orgánico 100 % certificadas de Panamá, Perú, República Dominicana y Madagascar. La empresa es también una fuerte defensora de la organización benéfica de reforestación Weforest.org y utiliza exclusivamente envases y embalajes sostenibles.

O’Connor se explaya poéticamente sobre la intensidad de los sabores de la Barra de Chocolate de Origen Único 80 % de Panamá y sobre los toques de fruta de la Barra Granada y Chocolate Oscuro 70 %, hablando igual que un experto enólogo para describir las ocho distintas barras de chocolate que producen. «Queremos educar a las personas sobre el chocolate de la misma forma [que lo hacen los enólogos], afirma O’Connor. Y estamos encantados de cumplir sus deseos en ese aspecto, así como de probar algunas de sus deliciosas barras… Para la causa educativa, por supuesto.

Fotos: Sara Savage and Chocolate & Love

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