Anna Wardley, impulsada por el positivismo

La nadadora de resistencia que aspira a ser un récord guinness

Los nadadores de resistencia son una especie rara que, además de requerir una fuerte condición física, también necesitan confianza en sí mismos y una buena dosis de positivismo. Anna Wardley, propietaria de la empresa de relaciones públicas y gestión de eventos “Seagrass Communications Ltd.” y oradora de motivación, cuenta con todos estos requisitos. Divide su tiempo entre sus casas del sur de Inglaterra y de Mallorca, y quiere entrar en el libro de los récords mediante el recorrido de 215km dividido en tres etapas. Dicho recorrido se denomina Balearic Swim Challenge (Menorca-Mallorca, Mallorca-Ibiza e Ibiza-Denia), y tendrá lugar esta primavera.

A sus cuarenta años de edad, Anna ha completado más de una docena de recorridos de natación de resistencia desde que comenzó su práctica a los 31. “Todo empezó al leer un artículo sobre alguien atravesando el canal de la Mancha a nado”. En 2007, su primer intento acabó a unas cuantas millas de la costa francesa, donde la tuvieron que sacar del agua y hospitalizar por hipotermia, estado de shock y agotamiento.

Antes de realizar su segundo intento en 2009 (y con gran éxito), compitió en los Campeonatos Mundiales de Natación en la frontera finlandesa/rusa, donde la temperatura ambiente era de menos 30 grados. Para su preparación, se sentaba de manera regular durante 30 minutos en una bañera de agua helada, mientras que leía un libro. “Un equipo de televisión de la BBC vino a mi casa para grabarlo”, afirma Anna riéndose al recordar al cámara, el entrevistador y el profesor de la Universidad de Portsmouth (especialista en la respuesta del cuerpo ante condiciones extremas), apiñados en su pequeño cuarto de baño.

Anna atravesó nadando el duro Estrecho de Gibraltar (2010), rodeó a nado la isla de Sa Dragonera y fue la primera mujer (y primera persona sin traje de neopreno) que nadó desde Cabrera hasta Sa Ràpita. Sus esfuerzos han recaudado más de 65.000 £ para organizaciones benéficas. El Balearic Swim Challenge está recaudando fondos para tres causas relacionadas con el mar en Mallorca: Joves Navegants, Marine Inspirations y Rescate Animales Marinos.

Sus prácticas de natación de resistencia cumplen normas estrictas: únicamente lleva un traje de baño normal, gafas (equipadas con luces de babor y estribor) y un gorro de baño. Su traje de baño siempre es de cuello alto: “un amigo tuvo a una medusa en la parte delantera de su traje de baño durante la mitad del recorrido de un Canal y terminó siendo un auténtico desastre”, afirma, señalando el doloroso resultado de uno de sus propios “encuentros” con una medusa.

Anna nada sola, con un equipo de asistencia situado en un barco, con el que no puede tener contacto físico. En el mar come cada 30 minutos y, mediante el método de prueba y error, ha ideado un programa de sustento adecuado. “Algunos nutricionistas están horrorizados por lo que como, porque no es lo habitual en la ciencia del deporte”, dice Anna, “pero existen muy pocas personas en el planeta que hagan lo mismo que yo, de forma que no hay ningún modo correcto establecido”.

Su equipo le pasa bolsas de plástico herméticas con comida. Puede tratarse tanto de un licuado de frutas como de un bocadillo, pasta bien cocinada con aceite de oliva, un bizcocho de jengibre, fruta fresca o arroz con leche y mermelada. “Es increíble lo apasionante que es comer un mango fresco a las dos de la madrugada, en medio del océano”. Da media vuelta para nadar de espaldas, sigue pateando para avanzar, y “puedo beber y comer en unos 10-12 segundos y ponerme en marcha de nuevo”.

Anna está intentando cubrir los costes del Balearic Swim Challenge mediante el crowdfunding, los patrocinadores y la venta de adorables patitos de plástico. El nuevo club de tenis de Palma, Palma Sport & Tennis Club, le ha cedido sus instalaciones para su entrenamiento de seis días a la semana, que combina natación en la piscina exterior climatizada de 25 metros con trabajo cardiovascular, ejercicios de fuerza en el gimnasio y clases de deporte. “No podría imaginar un lugar más idílico para mi entrenamiento”, dice Anna.

¿Después de este reto? “Sin lugar a dudas, éste será mi último gran reto”, afirma después de admitir que dijo lo mismo tras el duro recorrido de la Isla de Wight en 2013. El recorrido más largo que ha hecho nadando hasta la fecha duró 26 horas. Se espera que la segunda y tercera etapa del Balearic Swim Challenge duren entre 36 y 40 horas cada una… pero Anna Wardley las afrontará con el positivismo de siempre.