Kétchup a la mallorquina

Ahora Mallorca tiene su propia marca de Kétchup 100% natural

Cuando pronuncias la palabra kétchup suele producirse una asociación mental de palabras. Kétchup = Heinz. Bien, pues es posible que esta asociación de palabras cambie en Mallorca gracias al “Kétchup de Forqueta” (tenedor en mallorquín). La curiosa historia de este kétchup y de sus jóvenes productores comienza en el 2014.

Llorenç Pons trabajaba de cocinero y se quedó sin trabajo. Un hecho que coincidió con la temporada de la siembra del tomate, así que “me puse a sembrar tantas tomateras como cabían en mi huerto de Binissalem. Recogí tal cantidad de tomates que tuve que empezar a cocinar en casa para conservarlos y así llegué hasta la receta del kétchup natural”. Llorenç empezó a hacer tarros de kétchup y a repartirlos entre sus amigos. Ante la buena acogida que tuvieron se puso en contacto con Alejandro Arranz que acababa de finalizar sus estudios en Barcelona. “Hablamos de ello y enseguida me involucré con el proyecto y vine hacia aquí para empezarlo”.

Pronto alquilaron en el mismo pueblo de Binissalem una nave que cumplía con los requisitos exigidos para fabricar y comercializar su kétchup. A finales de septiembre habían fabricado de forma completamente manual 5000 botes. A los tres meses estaban todos vendidos. Al año siguiente, 2015, la producción aumentó y también la inversión. “Compramos mucha cantidad de tomate, calabaza y cebolla en el pueblo, olvidamos las sartenes que usábamos y compramos una máquina especial, profesional. Al final de la temporada habíamos hecho 15000 botes pero nos dimos cuenta que no podíamos seguir en ese local. Necesitábamos una producción que pudiera hacerse todo el año, no solo en verano, y un sitio que lo permitiera”.

Y así fue cómo entraron en negociación con Agromallorca S.A.T., una empresa con la infraestructura necesaria para la fabricación y envasado y la única que dispone todo el año de tomate de “ramellet” (ramillete) con marca de garantía certificada. Dice Alejandro: “Desde el primer día hemos intentado hacer el kétchup lo más natural posible, nunca hemos usado ni colorantes ni conservantes, así que fue determinante para nosotros que Agromallorca trabajara sin aditivos, y claro, que tuvieran durante todo el año tomate de ramillete”.

Se aumentó la producción, se cambió el envase y la etiqueta pero el trabajo manual y la exigencia en el sabor se mantuvo. Montserrat Bergas la bióloga de Agromallorca afirma: ”Si al principio perdimos días en la fabricación fue porque querían el mismo sabor que consiguieron en Binissalem. Después de tirar toda la primera producción lo cortamos todo de nuevo”. “Sí –dice Llorenç–, todo se corta a mano porque lo intentamos con el corte de máquina pero no sabe igual. Nuestro kétchup es natural, nuestra producción es natural, no tiene ese gusto a tomate procesado que tienen los otros. Además, ahora, con el uso de este tomate de ramillete es tres mil veces más bueno.

Lo que ocurre es que al no llevar conservantes la duración del producto es de dos años, por eso nos va genial producir bajo demanda”. Su segunda y última producción, puesta a la venta en octubre, ha incluido una novedad. El Kétchup de Forqueta picante. “El picante se hace con el ´pebre de cirereta´ mallorquín. Todo es producto local, todo es kilómetro cero. No nos hemos arriesgado con el picante, es un picante medio, así la salsa da mucho más juego”.

En general el kétchup es un condimento y no un ingrediente, pero la calidad del “Kétchup de Forqueta” lo convierte en un ingrediente más del plato. Por eso no dudan en afirmar: “Más allá de ponerlo en la típica hamburguesa sirve para múltiples comidas. Lo puedes comer con una carne, un pescado, darle un toque al sofrito o sobre nuestras típicas berenjenas rellenas”.

Llorenç Pons y Alejandro Arranz han creado un producto de una calidad indiscutible, artesano, 100% natural y 100 % mallorquín. Y lo han hecho casi sin darse cuenta, como dicen ellos “las circunstancias nos han traído hasta aquí”. No tienen página web, no están en las grandes superficies, ni tampoco en las cadenas de supermercados. De momento encontrar el “Kétchup de Forqueta” es difícil pero la búsqueda bien merece la pena.

Fotos hechas por Sara Savage

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