Una historia de viajar sola y decir sí a todo

La residente canadiense Soo Shim habla de embarcarse en una aventura en solitario de un mes en Mallorca

«Soo Shim es una orgullosa SAPean (sey-pee-uhn)”, reza la primera línea del perfil de LinkedIn de Soo. Es el tipo de líder que podríamos imaginar como Vicepresidenta Global de la empresa de software SAP: inteligente, intuitiva y con la cabeza tranquila en una sala de juntas corporativa. Es normal, pues, que nos sorprenda saber que baila el “Wake Up Dance” en S’Arraco y que hace autostop tras un concierto de música folclórica en Randa. Soo visitó Mallorca como una “escapada navideña puntual” en diciembre y lo vio como una oportunidad para desconectar de su vida en Canadá. Justo un día antes de que regrese a casa, nos reunimos con Soo para saber más sobre su aventura.

Una isla desconocida

En la preparación de su viaje de invierno, Soo tenía claro lo que quería. Mucho sol y un viaje que implicara conexión (con gente interesante) y desconexión (de su ajetreada vida laboral). Las temperaturas en Montreal habían caído en picado hasta los 9 grados bajo cero a mediados de diciembre y era hora de escapar. “¿Miami?” “Otra vez no”. “¿Costa Rica?” “No, la hemos visitado demasiadas veces”. “¿Qué tal Mallorca?”, sugirió un amigo. “¿Dónde está eso?” exclamó Soo. “No tenía ni idea de dónde estaba exactamente”, dice sonrojada. “Sólo porque una amiga me lo sugirió, investigué más”. Tras varias búsquedas en Google, los resultados de Soo sobre Mallorca la llevaron a www.abcmallorca.com. Bastó una llamada de Zoom con la propietaria Helen Cummins para que Soo se convenciera: visitaría Mallorca durante 5 semanas en diciembre hasta mediados de enero. “Tenía una sensación inherentemente buena y Helen me ayudó mucho recomendándome diferentes lugares para visitar”. Sadhana Works fue uno de esos lugares que Helen sugirió dada la experiencia de Soo en coaching. “Alquilé un Airbnb en el centro de Palma que me facilitó la visita a Sadhana. Desde allí, tomé sesiones de terapia craneosacral con Mariana Salinas”. Reflexionando, Soo dice que pensaba que “estaba en un buen lugar” antes de llegar a Mallorca, pero después de trabajar con Mariana y explorar su niña interior, parecía que había oportunidad para una mayor auto-sanación. “En mis clases en Sadhana Works, trabajamos en mi relación con mi difunto padre para encontrar esa liberación y entrega. Y lo hice. A él le digo lo siguiente: ‘Soy tu hija. Gracias por darme esta vida’”.

El poder de un corazón abierto

A Soo le pareció curioso que cuanto más abría su corazón, más le ofrecía Mallorca. Estaba la gente, la comida, la naturaleza y, por supuesto, esa mágica intersección de diferentes culturas e idiomas. Todo ello dejó una profunda huella. “A veces había tal sincronización que parecía que estaba destinada a estar aquí. Era como si estuviera en una película, conociendo a todos estos increíbles personajes”, dice. Estaba la mujer francesa de 74 años que conoció en un evento de Slow Dating (que viaja compitiendo en Tango), los veinteañeros que se reían libremente (en una clase de pole dance) y los encantadores lugareños que la llevaron gratis a Cura. “Cuando me encontré justo en la cima del Santuari de Cura, sentí realmente que había entendido por qué había venido. Era Cura, que significa curar”, dice. “La isla tiene ese hermoso poder de transformación”, concluye, con la calma de una mujer de negocios y la chispa de una verdadera aventurera.

Texto Rosie Foot
Fotos Sara Savage