Barbara Lovrich, una mente en flor

Barbara Lovrich encuentra inspiración para sus obras en la naturaleza, la meditación y la maternidad

Qué aconsejaría yo a un artista? Para ser artista, hay que ser libre, libre de verdad”.
Barbara Lovrich se pone seria cuando aborda la pregunta. Estamos tomando café en su acogedora casa. Pintada de color mostaza, se halla en las proximidades de Palma, en un enclave turístico con un nombre muy poético, Sometimes. Esta zona es sorprendentemente tranquila en esta época del año, y en esta soleada mañana de primavera reparamos en las flores silvestres que cubren dos grandes solares adyacentes a la casa de Lovrich. Su acuarela Meditación – una ilustración de una mujer pintada de azul, con las piernas cruzadas y los ojos cerrados, entre pájaros y flores – nos llamó la atención en un retiro dedicado al yoga y quisimos saber de su autora. No nos sorprendió encontrar flores a su paso; así es ella.

Italiana de nacimiento, griega de corazón y residente en Mallorca por casualidad, Barbara Lovrich empezó a dibujar de niña con un bolígrafo, en blanco y negro. Cuando tenía veintipocos años, un amigo metió una caja de acuarelas en su bolso, y de repente sus garabatos se llenaron de color e ideas. “Con las acuarelas, es difícil mantener el control y el azar es parte del proceso”. Tras veinte años de práctica, su mano es firme y su técnica refinada, pero ella continúa explorando el proceso creativo que trasciende al mero hecho de pintar, con ilustraciones sobre la maternidad, la meditación y el crecimiento espiritual.

Se disculpa por el estado de su jardín – está ligeramente descuidado, con unas cuantas amapolas salvajes despuntando entre plantas carnosas y hierbajos – y nos conduce al piso de arriba, a un estudio de pintura pequeño y luminoso con vistas a un solar repleto de dientes de león y plantas de la mostaza asilvestradas. Vive con su marido, Olsi, y cuida en casa de su hijo de tres años, Ilir, un nombre muy apropiado que en antiguo albanés significa ‘libre’.

Las carpetas de dibujos de su estudio muestran que es una artista muy prolífica. Ella describe sus creaciones como diarios y cartas a amigos que ilustran acontecimientos de la vida y sentimientos, con colores diluidos e imaginería onírica. Hace poco que ha empezado a pintar piedras con pájaros y plumas; las vemos ahora esparcidas por su escritorio, como si fueran antiguos talismanes. Las piedras son estudios monocromáticos en blanco y negro o gris, un guiño a su época de boli y tinta.

La obra de Lovrich se ha visto influida por su formación como profesora de yoga en el Zunray Yoga Studio de Palma. Sus representaciones de coloridas glicinias y flores de pita empezaron a brotar de figuras de sirenas y seres femeninos en cuadros como Los cuatro elementos o Tribu floral. Después de tener a su hijo, había menos tiempo para pintar y dar clases de yoga, pero los retos y las maravillas de la maternidad la inspiraron de modo rotundo.

Cuando nos interesamos por su proceso artístico y le preguntamos si pinta al aire libre, se ríe y responde con un movimiento de cabeza. “Empiezo con una flor, pero no con una de verdad”. Su imaginación es la que crea la expresión figurativa y el sentimiento poético. Vende muchas de sus representaciones como tarjetas de felicitación y grabados. Respira el Universo, Enviando amor y Haz más de aquello que te encanta hacer pueden sonar a tópico, pero son afirmaciones positivas de Lovrich que nos hacen pensar.

Una imagen de una sirena con los brazos en alto, los ojos cerrados y la cabeza rodeada por un halo de agapantos en flor, narcisos y dalias recibe el título Tengo flores en la mente. Y es cierto, las flores de la obra de Barbara Lovrich dan fe de su mundo interior, que está repleto de ideas en flor.
Su obra está disponible en la web y en la tienda Etsy LovRichArtwork.

Address details