Una base de datos para el medioambiente

"Banc de Terres de Mallorca" ayuda a cultivar las tierras

Pere Mayol

Como tantas otras personas, yo no soy propietaria de tierras pero siempre he soñado con tener mi propio huerto”, dice Nina Furgol. “Por eso –añade– me duele ver tierra en desuso o descuidada en Mallorca”. Con la creación en 2012 de una base de datos denominada Banc de Terres de Mallorca, ella ha hecho, de la necesidad, virtud. La organización implica a dos representantes de la entidad agrícola APAEMA, así como tres “Permaculturas”, ya que el principio de la permacultura también está basado en crear ciclos sostenibles en la vertiente ecológica, económica y social, un principio de creciente importancia en la actualidad.

“Los agricultores y ganaderos jóvenes, en particular, tienen dificultad para encontrar tierra con la que trabajar”, explica Onofre Fullana, de APAEMA. “Es paradójico que mucha gente tenga tierras y no sepa cómo cultivarlas, por su edad o falta de tiempo, y quiera que otra persona se ocupe de ellas”. La organización Banc de Terres de Mallorca presenta los terrenos en desuso y fincas a los interesados y crea contactos entre las dos partes bajo el lema “Xarxa M”. Los propietarios y trabajadores de la tierra pueden registrarse en la base de datos y solo entonces acceden a un mapa de Mallorca con la ubicación de la tierra disponible y quienes tienen interés en ocuparse de ella. También proporciona información sobre semillas y las propiedades del suelo en las diversas zonas de Mallorca. Más de cien personas usan ya la plataforma y, como consecuencia, están surgiendo interesantes sinergias y oportunidades. El mallorquín Pere Mayol es ejemplo de ello. Se dedica a la protección y preservación de la vaca mallorquina, una raza cada vez más difícil de encontrar. Su finca permite la cría de ganado, pero no tiene suficiente espacio para cultivar de modo ecológico el alimento de los animales y trigo. La red Banc de Terra ha ayudado a Pere a encontrarlo y ahora previene la extinción de la raza y también produce cultivo orgánico de elevada calidad.

Nina Furgol también ha sido capaz de lograr su sueño de tener su propio huerto y ya ha participado en cuatro proyectos hortícolas. Con 45 años, ahora apuesta por una nueva tendencia: “Estoy haciendo un huerto urbano en mi terraza”. Los huertos urbanos están proliferando en las ciudades; con espacios verdes limitados, los residentes cultivan hierbas y hortalizas en sus balcones y terrazas. Las comunidades de propietarios y vecindarios ceden gratuitamente sus terrenos para cultivo y eso es justo lo que implica el concepto de Banc de Terres de Mallorca, al buscar establecer contactos entre la gente. “Cuando se creó Banc de Terres de Mallorca, solo el 25 % de los productos que se consumían en Mallorca eran de aquí”, recuerda Nina Furgol. La sostenibilidad, el cultivo ecológico y el producto de kilómetro cero ya no son conceptos extraños, sino una exigencia de los nuevos tiempos que subraya una importante tendencia: “Millor de primera mà!”, calidad de primera mano.

Photos by Sara Savage

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