Bodega Can Axartell

Un vino que celebra el sabor de Mallorca

TPara convertirse en un gran vino, la humilde uva tiene que hacer un recorrido largo y delicado. El periplo ha de planificarse con principios, paciencia, conocimientos y, ante todo, respeto. Así lo entiende la bodega Can Axartell, que produce vinos aprovechando el saber hacer de los expertos, con métodos tradicionales y sin prisas.

Cuando el emprendedor alemán del sector de la cosmética Hans-Peter Schwarzkopf compró la finca de Can Axartell, a finales de los noventa, no tenía intención de crear una bodega. Pero pronto se vio que las condiciones eran perfectas para eso, pues la mineralización del suelo era ideal y había una antigua cantera que podía proporcionar buena temperatura para la vinificación.

Una filosofía se impuso en Can Axartell desde el principio: el cultivo sería 100 % ecológico, no porque estuviera de moda sino por afán de sostenibilidad. Desde la siembra de la primera vid en 1998, han pasado dos décadas y no se ha usado en ningún momento la química artificial. La producción también se caracteriza por el empleo del método de la gravedad, que reemplaza al bombeo mecánico para que la uva tenga el mínimo contacto con las máquinas y conserve así los matices de su sabor.

La paciencia queda probada: la cosecha de 2013 produjo el primer tinto de Can Axartell y la de 2015, el blanco y el rosado; nada se lanza al mercado sin tener el máximo nivel posible y estar a la altura de la calidad que distingue a la marca.

Can Axartell se beneficia del especializado conocimiento de Pedro Balda, un reputado enólogo con un doctorado por la Universidad de La Rioja que es una autoridad en el ámbito de las variedades de uva menos conocidas y la vinificación natural. Junto con expertos de la Universidad de las Islas Baleares, ha recuperado variedades autóctonas que se habían olvidado. Giró, Escursac, Valent y otras se han utilizado en la producción de 2019, como muestra de respeto hacia el pasado vitivinícola mallorquín.

Y así concluye el periplo de la humilde uva. Cuidadosamente planificado, resulta en un vino que no solo celebra la agricultura ecológica, la producción tradicional y la historia de la isla, sino que además tiene un sabor realmente excepcional.