Bolsos hechos a mano en Mallorca

SANTAPALMA, una bolsa de filosofía

Elisabeth Colom

Elisabeth, catalana, afincada y enamorada de Mallorca desde que llegase hace dieciocho años, lanzó SantaPalma hace tres años, después de crear junto a tres amigas el Ecrú Atelier & Showroom, en un local de la calle Concepción, donde experimentaban con la escultura, la pintura, el diseño y la fotografía, como si fuera una necesidad casi antropológica.

No fue una marca preconcebida, “nació orgánicamente” explica Elisabeth. SantaPalma es el resultado de una búsqueda interior y una filosofía de vida que promueve vivir en equilibrio con el medio ambiente, consumiendo menos y volviendo a un estilo de vida más austero, comprando productos atemporales, de calidad, que crezcan y envejezcan con la persona formando parte de uno mismo.

“Uno de los momentos más emocionantes ocurrió mientras trabajamos en el primer prototipo, el Maria Short Natural, con un artesano de la “llata”. Fue una revelación. Creé la marca a partir de ese modelo, ya que es la esencia de la colección”. Sus bolsos hechos a mano con hojas de palma son rústicos, imperfectos, orgánicos, con una estética sublime. Según las palabras de Elisabeth, “es la naturaleza materializada en un bolso”.

SantaPalma trabaja con un pequeño taller situado en Inca, aunque ha tenido que combinarlo con pequeños talleres del sur de España para poder crecer como marca, manteniendo una producción reducida donde cada bolso sea único y diferente; con alma. En el proceso de fabricación surge toda su formación de arquitecta, pues se asemeja al proceso de construcción de un edificio donde se precisa disciplina y una base técnica, y donde a nivel de diseño le aporta un estilo personal que resulta muy conceptual y estructural, transformando un producto tradicional en un diseño contemporáneo muy práctico. Elisabeth, con la delicadeza que la caracteriza, recuerda, “Desde los 9 años supe que quería ser arquitecta. Necesitaba poder entender el mundo que me rodeaba y su estructura, pero no fue hasta llegar aquí, un día de primavera desde Barcelona, que acompañé a una amiga a trabajar al puerto de Pollença. De repente, estaba en lo que sentí que era un paraíso. Me encontraba debajo de unos pinos, sentada en la arena y observando el mar, rodeado de montañas, dándole una calma inusual, en estado zen. Luego, por la tarde, conocí a Joan, mi actual marido, así que fue un día que siempre recordaré. Desde ese día, mi vida empezó a coger un nuevo rumbo. Fue el principio del equilibrio hacia una vida más humana, en armonía con la naturaleza y nuestras raíces”.

La era digital conduce a un consumo excesivo, por lo que Eli considera “imprescindible un producto hecho a mano para conectar con la tierra”. Las grandes empresas son las primeras que deben efectuar cambios para luchar contra los efectos del cambio climático, pero el cambio social hacia un consumo más sostenible y responsable es fundamental. “Para nosotros es ya una realidad, por nuestro estilo de vida y de trabajo. Para mí, la responsabilidad ecológica está inherente en el ser humano y tan sólo las personas desconectadas de sí mismas y de la naturaleza se olvidan de ella. Por suerte cada día hay más empresas en Mallorca que buscan lo mismo y la sostenibilidad será un imprescindible en los negocios. Eso es realmente un modelo de éxito”.

Photos by Sara Savage