Un día en… Santa Catalina

No te pierdas nada en la muy apreciada zona palmesana de 'Santa Cat'

Toda visita a Palma que se precie tendría que incluir algún tiempo en Santa Catalina. Esta antigua barriada de pescadores hoy gentrificada tiene atractivo para todos los gustos y preferencias. Aquí te proponemos un plan para aprovechar bien el día en esta zona, una de las más estupendas de la ciudad.

1. Yoga al amanecer

Varios estudios de Santa Catalina dan clases a primera hora de la mañana de yoga, pilates y salud holística. Es el caso de Earth Yoga, RA MA Mallorca y Lucky Bodies & Happy Souls. También puedes hacer uso después del gimnasio, spa y piscina del Palma Tennis Club. Así pues, extiende tu esterilla, perfecciona la postura del perro boca abajo y alinea tus chakras para el día que tienes por delante.

2. Un delicioso desayuno

Santa Catalina es un barrio lleno de cafeterías, ideales para sentarse y empezar la mañana tomando croissants recién horneados y un buen café. Dirígete a Santina si buscas un ambiente tranquilo y siéntate en la esquina mientras disfrutas de un sano desayuno y ves como se desarrolla la vida en la ciudad. Aquí, los zumos, bols de fruta e infusions se hacen con ingredientes naturales. También hay opciones sin gluten y veganas.

3. Hora de mimarse

En Santa Catalina hay varios centros de estética excelentes, como Pop up Pamper, Eden, Bangs and Lashes y Blush. Tienen todo tipo de tratamientos faciales y corporales que ayudan a la clientela a sentirse renovada y fabulosa. Una permanente de pestañas, una depilación con miel, un masaje o una manicura y pedicura pueden mejorar tu apariencia o ánimo.

4. De copas en el mercado

El corazón del barrio está en el mercado de Santa Catalina, donde cada sábado se inicia el tardeo, la costumbre de salir de copas durante el día que tanto ha calado en la gente mayor de treinta años con hijos. Elige uno de los muchos puestos del mercado, pide una caña o una copa de cava y vive el tardeo de Palma en un ambiente animado, cosmopolita y muy cordial.

5. La comida está servida

Las posibilidades de disfrutar de una larga y opípara comida son casi infinitas. Prueba en Nuru, Issan, Naan o en el propio mercado, donde puedes comprar pescado fresco, carne o verdura que el bar Es Mercat te hará a la parrilla por un módico precio. La cantidad, diversidad y calidad de los restaurantes es una de las mejores cosas de Santa Catalina, con propuestas de cocina local y de diferentes lugares del mundo.

6. Terapia de compras

En las calles secundarias de Santa Catalina hay tiendas que son auténticas joyas. Si es hora de regalarte una terapia de compras, prueba con el exquisito mobiliario de mitad de siglo de Frida Watson o la impresionante línea de ropa de Oma Project. Para experimentar algo diferente, ve a Flamingos y descubre una tienda retro donde la ropa se vende al peso.

7. De cena

Dirígete a Vandal, un favorito local a la última con una fachada oscura e inquietante que, sin embargo, da paso a un interior que resulta atractivo y acogedor. Ofrece innovadoras tapas de fusión con un auténtico aire de internacionalidad. Imagina, por ejemplo, un menú de ostras ‘bloody mary’ de Francia, bacalao negro asado al carbón de Japón y algodón de azúcar cubierto por caramelo carbonatado, un postre irresistible bautizado con un nombre delicioso, Recuerdos de la infancia.

8. A bailar

En el que es el barrio más de moda de Palma, no hay mejor manera de acabar el día que bailando. Vuelve al Hostal Cuba y esta vez baja a la planta del subsuelo. Antiguo escondrijo de contrabando, hoy suele llenarse con amantes de la fiesta que bailan hasta bien entrada la madrugada con la música del DJ del local. Prepárate para pasar calor y sudar, pero con una gran sonrisa.

No hay mejor modo de experimentar Santa Catalina que verla del amanecer al ocaso. Al comprar en sus boutiques o poder bailar antes del anochecer, comprobarás que alberga una de las comunidades más interesantes de Palma. Callejea por la zona y descubrirás la magia y deliciosa cocina que crean chefs de muy diversos lugares del mundo. Santa Catalina es para quien tenga hambre de experiencias y ánimo de vibrar con el “Soho de Palma”, un barrio que tiene que ser explorado con brazos abiertos y ganas de bailar.