Úrsula Mascaró de Pretty Ballerinas

El negocio que empezó como un juego

Úrsula Mascaró

Úrsula y su hermana Lina, son la tercera generación de Mascaró, una firma fundada en Ferrerías (Menorca) en 1918 como taller artesanal de zapatillas de ballet. En los años 50, Jaime Mascaró, la segunda generación, lo transformó en una fábrica de calzado de diseño y calidad e inició un proceso de expansión que culminó con la apertura de tiendas propias en los ‘80. A finales de los 90, Lina y Úrsula, tomaron el relevo, expandiéndose a nuevos mercados internacionales, como aquí en Palma de Mallorca.

En la actualidad el grupo cuenta con 90 tiendas propias y más de 5.000 tiendas multimarca en todo el mundo. Dan empleo a 500 trabajadores entre puestos directos e indirectos y fabrican alrededor de 500.000 pares al año. Sus tres firmas principales: Jaime Mascaró, Úrsula Mascaró y Pretty Ballerinas, se encuentran en los escaparates mas importantes de los cinco continentes. «Estamos muy satisfechos con nuestra situación actual a pesar de ser años muy difíciles. Todas nuestras marcas son rentables en su segmento de mercado», añade. Con más de 100 colecciones presentadas, están a punto de celebrar un siglo de trayectoria que culminará con una gran fiesta en Menorca.

Úrsula goza de la envidiable situación de poder disfrutar cada día con su trabajo. «Mi hermana Lina y yo hemos estado siempre muy vinculadas a la fábrica y hacíamos prácticas todos los veranos. Pero no me veía trabajando ahí siempre, así que me marché a Londres con 17 años para estudiar Diseño de Interiores, hasta que con 21 años, decidí crear mi primera colección y funcionó… y aquí seguimos».

Pretty Ballerinas comenzó como un juego entre su ex marido David Bell y ella. Querían hacer algo especial con las bailarinas, el producto original con el que comenzó Mascaró.

«Fue muy divertido: nos sentábamos juntos después de cenar y jugábamos con el logo, los colores, el concepto… todo salió de una forma muy natural y espontánea». Y continúan trabajando juntos: «David es mi mejor amigo. Mi familia».

La clave de su éxito es el equilibrio en todos los aspectos relacionados con la producción y comercialización. Obsesionados con los materiales de primera calidad, piensan más en el bienestar de sus clientes, que en las tendencias del mercado, una forma de diferenciarse de otras firmas. «Nuestros zapatos no son piezas de decoración, son para usarlos todos los día», puntualiza.

Contar con un equipo increíble en fábrica, además de en Comunicación y RRPP, ha sido fundamental. Sus diseños han seducido a la Reina Sofía, la Princesa Letizia y a la Princesa Beatriz de Inglaterra. También han quedado hechizadas actrices como Katie Holmes y su hija Suri, Angelina Jolie, Lindsay Lohan y personajes como Olivia Palermo o modelos como Nieves Álvarez, Elle MacPherson, Claudia Schiffer o Kate Moss. «Ella tiene la capacidad de consolidar una firma internacionalmente».

El siguiente reto es crecer en Asia, donde ya cuentan con tiendas en Tokio, Hong Kong y próximamente Bangkok. «Me encantaría abrir una tienda Úrsula Mascaró en Múnich. Y de aquí a 10 años, tener 50 tiendas más en todo el mundo. Pero no me obsesiona el futuro, vivo el presente».

Su inspiración surge de cualquier cosa: una canción, un cuadro, una película, un viaje… lo importante es trabajarla mucho luego. «Para mí un zapato es el toque fundamental de cualquier look. Puedes ir de cualquier manera pero si llevas un buen zapato todo cambia. Siempre uso los míos excepto cuándo hago deporte. No sería coherente utilizar otros».

¿Qué se siente tras haber conseguido un éxito tan rotundo? «Orgullo por mantener la producción íntegramente en Menorca y por todas las personas que cada día trabajan con dedicación en este proyecto». A la pregunta sobre a que se dedicaría si algún día no pudiera hacer zapatos, responde sonriendo. «Descansaría y montaría un chiringuito en la playa».

La mujer Mascaró es decidida, cosmopolita, fuerte, sexy y femenina. Combina la vida profesional con la familiar y puede estar hoy desayunando en Madrid o en Mahón y mañana cenando en Nueva York, Londres, Tokio o París. Una mujer a la que le gusta la moda pero que no es esclava de ella.

Esta guapa morena considera Mallorca maravillosa y tiene grandes amigos aquí. Úrsula, cuando no trabaja, se dedica a estar con sus hijos. Le gusta hacer deporte, cocinar, organizar reuniones y, sobre todo, le encanta «Una buena siesta». Le gustaría encontrar más tiempo para tocar la guitarra. Sus lugares favoritos son Ibiza y Nueva York. Siente que Menorca tiene una energía especial y su vida transcurre igual que la de cualquier madre trabajadora con sus tres hijos, Jaume, David y Úrsula. A la pregunta de que más le pide a la vida, contesta rotundamente. «No pido nada, que me traiga lo que quiera y elegiremos».

 

Contacto

Pretty Ballerinas

Passeig del Born, 6, Palma