Yannick & Ben Jakober

Conoce al dinámico dúo artístico al frente de la Fundación Jakober

Yannick and Ben Jakober

Un jardín medieval concebido como “Hortus Conclusus” con más de 100 variedades de rosas antiguas inglesas nos reciben a la llegada. A partir de ahí, impresionantes colecciones de arte contemporáneo, el espacio SoKraTES – cuya temática gira en torno a la relación espacio-tiempo, un parque de esculturas de animales realizadas en piedra, y la colección Nins formada por más de 150 retratos de niños de los siglos XVI – XIX procedentes de diversos países europeos que representan a personajes de la realeza o la nobleza durante su infancia, conforman una compleja trama de alianzas políticas y familiares, destinadas a asegurar la supervivencia de las principales dinastías europeas. Parte de la colección fue declarada Bien Catalogado del Patrimonio Histórico.

¿Cómo vinisteis a Mallorca?
Yannick: Vine a Mallorca en 1963 con mi marido Domenico Gnoli, un pintor italiano y vivimos en Deià durante muchos años (63-67), luego vivimos en S’Estaca hasta que nos fuimos para Nueva York donde murió a la edad de 36 años.
Ben: «Cherchez la femme», además yo era amigo de Domenico desde que tenía 18 años. Vine a verlos y decidí buscar una finca en el año 68. Por desgracia Domenico murió en el 70, tras lo cual Yannick se fue a la India para reflexionar un poco sobre lo ocurrido. Luego nos encontramos y fuimos a Níger para hacer una película juntos y aquí estamos después de 40 años.

¿Qué objeto tiene la fundación?
Yannick y Ben: Como primer objeto la conservación y restauración de bienes del patrimonio histórico. Hace tiempo que hacemos los trámites necesarios para su protección y catalogación, son negociaciones que creo ahora serán más fáciles. En segundo lugar, la educación. El año pasado tuvimos más de 2.500 visitas. Traemos desde escuelas de infantil (2-3 años) hasta el bachillerato (18 años) y hacemos programas didácticos y talleres para cada edad. Está orientado a despertar el interés por el arte de una forma más lúdica y de más contacto con la obra.

Su fundación se vale sólo de capital privado.
Y&B: Si, no tenemos ayuda del Estado ni del Govern, ni del Consell. Fue constituida en 1993 siendo una fundación totalmente autónoma. Se financia exclusivamente de donaciones privadas. Algunas obras de la Fundación y en especial de la colección de «Nins» viajan por todo el mundo como EEUU, Brasil, Moscú, etc…, ahora también Turquía. Con la Fundación colaboran entidades privadas como La Caixa o Sa Nostra que nos proporciona monitores, y últimamente ha entrado en el Patronato la Fundación Ariane de Rothschild.

¿Por qué una colección sólo de niños?
Yannick: Empezó como una colección particular porque yo también pintaba niños. Me gusta la identidad y la figura de un niño. Hace mucho tiempo me pidieron hacer una retrospectiva de mi trabajo, pero como no me consideré tan mayor como para ello, pensé en enseñar la colección de una artista de una manera diferente. La hice en La Misericordia y la llamé Nins. Tuvo mucho éxito de visitas y estas mismas trajeron a sus hijos y a sus padres. La niñez interesa a todo el mundo. También a raíz de la pérdida de nuestra hija en un accidente cuando tenía 18 años. El primer cuadro fue la «Niña con Cerezas» de Joan Mestre i Bosch y después se ha ido construyendo con el tiempo.

Esta colección podría estar en cualquier sitio del mundo, ¿por qué decidisteis tenerla en Mallorca?
Y&B: Nos gustaba la idea de que fuera en un lugar privilegiado y que no se tratara de una capital, donde la gente pueda apreciar la belleza natural y el arte al mismo tiempo. Entonces descubrimos la casa del arquitecto egipcio Hassan Fathy en 1978 y que es una joya arquitectónica, el lugar es precioso y el edificio central de la Fundación.

Habéis recibido varios premios…
Y&B: La medalla de oro de Alcúdia y últimamente su Alteza Real la Reina Sofía nos ha concedido una distinción muy importante: Europa Nostra de Patrimonio.

¿En qué consistía vuestra última exposición «HO VEUS», en el Claustro de Santo Domingo en Pollença?
B: Consiste en el hecho de ver físicamente y de saber ver el arte. Es la percepción. Se inspira en los tests de daltónicos de Ishihara pero no es más que una excusa. Pretende aproximar la falta de ‘visión’ del espectador con un defecto ocular. Ver, mirar, apreciar el arte es un acto subjetivo que no tiene criterio.

Se compone de 11 obras circulares de 200 cm de diámetro que se presentan en las capillas del Claustro tales como tondos, custodias u ostensorios, y se completa con un espejo convexo circular encima del altar que refleja toda la iglesia y el Ojo del todo poderoso. Se acompaña de una iluminación especial y una música espléndida escrita a propósito por el hijo adoptivo de Rebecca Horn.

¿Cómo es posible que creéis obras de arte juntos sin que uno domine al otro y sin desvirtuar el mensaje común?
Y: La verdad es que teníamos carreras distintas, yo pintura y Ben escultura pero a partir del años 1992 empezamos a trabajar juntos empujados por Achille Bonito Oliva, un crítico de arte que organizó la bienal de Venecia del 93. El nos pidió hacer un trabajo a condición de que fuera común, pues se dio cuenta que había un diálogo entre nuestras obras. Luego hicimos una exposición en la Galería Pelaires que se llamaba Chthonian/ Apollonian y a partir de ahí seguimos.

En plena crisis el precio de las obras en subasta no deja de subir y de encontrar clientes.
Y&B: Eso es otro concepto que el nuestro. Pero es un buen refugio en estos momentos y además el arte ayuda. Ben está escribiendo su biografía que adivino interesantísima y Yannick su autobiografía culinaria pues le encanta la cocina, cómo se desarrolla el gusto y su evolución en el tiempo. Considera que cocinar, es otra forma de alquimia.

Contacto

Fundación Yannick y Ben Jakober

Finca Sa Bassa Blanca, Apartado 10, Alcúdia