Encontrar casa en… Santa Catalina

La demanda es alta en esta apreciada barriada de Palma

Aunque Santa Catalina hoy se ve como «el Soho de Palma», no ha sido siempre tan elegante. Antaño barriada de pescadores, se ha convertido en una zona codiciada por interioristas y arquitectos con buen ojo para las viviendas de lujo. Atractiva para creadores de toda Europa, acoge a una clientela de elevado poder adquisitivo y supone un espacio vibrante en el que residir. Cerca del paseo marítimo, también tiene éxito entre la gente de la náutica, que ha contribuido a construir una interesante red social.

Las propiedades inmobiliarias que hay ahora en el mercado son sobre todo casas de barrio y edificios convertidos en exclusivos apartamentos. Desde pequeños estudios para los fines de semana a casas grandes de cuatro habitaciones para familias, existe suficiente diversidad para satisfacer los gustos de cualquier tipo de comprador. Aunque la oferta es amplia, los precios suben sin parar porque la demanda es grande. Las gangas de hace unos años ya no se encuentran con tanta facilidad, pues el mercado ha suscitado un interés de magnitud internacional.

Un buen lugar para empezar a sondear el panorama inmobiliario son las calles adyacentes a la plaza de la Navegació, cerca del mercado de Santa Catalina. Aquí se hallan edificios reformados con bonitos apartamentos, que tienen mucha demanda por sus altos techos con vigas descubiertas, suelos con baldosas de diseño mallorquín y chimeneas originales. Hay aquí igual proporción de edificios residenciales y comerciales, lo cual da pie a una actividad turística moderada.

Sin embargo, una o dos calles más allá, la situación es bastante diferente. Santa Catalina está salpicada de locales de ocio nocturno y restaurantes que animan el ambiente, pero también hacen ruido y causan molestias. La calle Fàbrica tiene restaurantes con terrazas y sus comensales hacen bastante ruido, sobre todo en verano. Del mismo modo, los apartamentos de la calle Sant Magí son susceptibles de verse afectados por el volumen de la actividad de clubes y discotecas. A pesar de ello, la arquitectura de estas calles es en general atractiva. Junto al Hostal Cuba, hay áticos cuyas terrazas permiten contemplar grandes puestas de sol sobre la bahía de Palma. En la zona del Palma Tennis Club, al final de Sant Magí, hay antiguas casitas de pescadores reformadas, con mucho más espacio del que aparentan, pues suelen tener bonitos patios interiores y jardines que no se perciben desde el exterior.

La calle Fàbrica, más allá de su zona peatonal, ofrece un respiro del bullicio y puede resultar interesante para jóvenes familias y quienes busquen tranquilidad. Al otro lado de la calle Comte de Barcelona, se nota la diferencia arquitectónica entre los pisos tradicionales y los apartamentos de diseño, en una zona ya sin aparcamiento de pago. Hacia el oeste, sobre la bahía, están las zonas de El Terreno y Son Armadans, también más tranquilas y con aparcamiento gratuito. Las dos son conocidas por poner en el mercado de vez en cuando algún inmueble a buen precio, que vale la pena considerar por su cercanía al centro de la ciudad.

El ambiente animado y cosmopolita de Santa Catalina a buen seguro convencerá incluso al comprador más singular. Los áticos recién reformados con vistas a la bahía tienen los precios más elevados, pero eso no significa que sean los únicos privativos. Santa Catalina es una barriada de enorme diversidad donde los lugareños conviven felizmente con emprendedores, marineros jubilados y jóvenes artistas. Es el crisol cultural y lingüístico más importante de Palma, circunstancia que intensifica el interés por vivir o trabajar aquí. Con todo tipo de servicios cerca, uno puede contar con la confianza de tener todo lo que necesite, además de vivir en la barriada más de moda de Palma.

Ventajas de vivir en la zona:

– Cercanía al aeropuerto, que está a solo veinte minutos en coche.
– Acceso a pie a bares, restaurantes y locales de ocio nocturno.
– Proximidad a todo tipo de servicios, como bancos, colegios, gimnasios, médicos, hospitales y supermercados.
– Se puede ir andando al casco antiguo y al paseo marítimo.
– Excelente conexión con el transporte que lleva a las playas y pueblos de la isla.
– Cercanía al carril para bicicletas de la ciudad y al paseo peatonal de primera línea.
– A veinte minutos a pie de la playa de arena y club de playa más cercanos.

Algunas cosas que hay que tener en cuenta:

– Las casas antiguas casi nunca tienen calefacción o instalación de aire acondicionado.
– Puede ser difícil aparcar.
– Algunas calles del núcleo del barrio pueden ser ruidosas, sobre todo por la noche.
– Puede haber muchos turistas, particularmente en verano.
– Las gangas son difíciles de encontrar.

Guía de precios:

– Viviendas de tres o cuatro habitaciones: entre 250.000 y 580.000 euros, dependiendo de la antigüedad.
– Áticos: entre 800.000 euros y 1,5 millones. Casas de lujo: entre 1 y 2,5 millones de euros.

Estos precios están sujetos a cambios y reflejan la situación del mercado en abril de 2019.