Inés Glorian habla de su experiencia en Mallorca

Inés Meany, diseñadora y estilista, nos explica por qué decidió establecerse en Mallorca

Las tradicionales vacaciones en la casa de su abuela en las colinas de Antibes y las temporadas vividas con su familia en los Alpes Suizos desde que era niña implantaron en Inés una conexión indisoluble con la naturaleza que ha marcado su forma de enfocar la vida y fomentado una creatividad que la encaminaría a graduarse en diseño de interiores, moda y textil por la prestigiosa École Supérieure des Arts Appliqués Duperré de Paris.

“He vivido en Berlín, Londres, Madrid y Los Ángeles, además de en algunos lugares de Asia y Latinoamérica. Por eso hablo francés, inglés, español, alemán, italiano y un poco de japonés”, relata.
En sus inicios su carrera se enfocó más en desarrollar proyectos de interiorismo para viviendas, restaurantes y decorados de teatro hasta que llegados los ’90 comenzó a trabajar con Alexandre de Betak, el famoso fundador de la empresa productora de desfiles y relaciones públicas Bureau Betak.

“En esa época Betak representaba a Sybilla en París y organizó una memorable fiesta para el estreno de la tienda de Sybilla en Paris. Allí conocí la gran familia “Sybilesca”, un grupo de personajes con un talento extraordinario y encantadores. Sybilla acababa de comprar una finca en Deià y algunos colaboradores suyos tenían también casa en la Isla. Me invitaron a conocerla y me enamoré completamente”, recuerda Inés.

De vuelta a París, continuó trabajando como estilista para revistas, diseñadores, desfiles, grandes marcas, obras de teatro y películas para que fuera justamente en el desierto de Tabernas (Almería) y durante el rodaje de la película “Blueberry” de Jan Koonen, donde Inés conociera a su futuro marido, Colm Meaney.

Colm & Ines Meaney

Tras ese proyecto vino la presentación de la colección de baldosas de Sybilla para la fábrica Huguet en Mallorca e invitó a Colm a visitarla. “Colm buscaba casa en la Costa de Amalfi, pero cambió radicalmente de opinión al descubrir la belleza de la Tramuntana”, explica.
La pareja adquirió su primera casa en Sóller para pasar los periodos de descanso alejada de Los Ángeles.

Tiempo después al quedarse embarazada, los médicos le recomendaron no hacer vuelos transoceánicos por lo que la hija de ambos nació en la policlínica Miramar. “La pequeña acudía al kindergarten en Los Ángeles pero al pasar a primaria, nos entro pánico al ver todos los carteles de ”Prohibido entrar con Armas” en la puerta de la escuela y tras la masacre de veinte niños pequeños en Sandy Hook, decidimos escapar de la locura americana que permite a cualquier persona pasearse con armas de guerra.

La inscribí en un Colegio Internacional en Mallorca con una diversidad de gente local y extranjera muy enriquecedora. Además, nos encantó la facilidad de llegar a la playa en 10 minutos a la salida del Colegio o lo que es muy importante para Colm por su trabajo, estar a 20 minutos de un aeropuerto con las mejores conexiones”, relata.
Inés es una ferviente defensora de la belleza natural de la isla y de la importancia de proteger el territorio que considera debería ser una comunidad más ecológica y sostenible. “Hay mucho trabajo que hacer en relación a la educación desde la infancia. Es fundamental para evitar el maltrato a los animales, las mujeres y los niños victimas de personas sin empatía, baja autoestima y con notables carencias educativas en valores básicos”, manifiesta Inés con firmeza y añade: “Espero que en un futuro nuestra finca sea siempre un refugio para nuestras hijas”.

Entre tanto Inés está preparando una colección de objetos de decoración y productos naturales para el cuerpo y a finales de abril en Broadway, Colm estrenará junto a Denzel Washington “The Iceman Cometh”, la obra original de Eugene O ‘Neil y dirigida por Georges C. Wolfe. ¡Buena Suerte!