Retratos anónimos de una actriz de culto

Rossy de Palma expone sus fotografías en la galería Kaplan Projects, en Palma

Rossy de Palma

No me gusta definirme porque te limita”, nos dice Rossy de Palma (Palma de Mallorca, 1964), que llega acompañada de sus hijos, Gabriel y Luna, muy educados y cariñosos pero también dotados de un notable talento creativo heredado. Su madre, con una extensa trayectoria internacional como actriz, cantante o modelo, conocidísima por sus películas con Pedro Almodóvar, ha trabajado con otros muchos directores como Robert Altman o Mike Figgis. Ha colaborado con George Michael y con el fenómeno Rosalía y su constante trabajo ha sido reconocido con la concesión de la medalla de oficial de la Orden de las Artes y las Letras de Francia.

La primera aproximación de Rossy a la fotografía fue hace años con su antigua cámara polaroid en blanco y negro, pero ha sido la inmediatez que ofrecen los smartphones para captar la inspiración lo que la ha llevado a adentrarse mas en ello y una muestra de su trabajo se expone en la Galería Kaplan Projects, el nuevo proyecto de la reputada comisaria de arte y art advisor, Mercedes Estarellas, ubicada en la céntrica Costa de Santa Creu de Palma. “Se trata de unos autorretratos sin rostro en base a un monólogo que escribí para el Piccolo Teatro de Milán que tuvo tanto éxito que quizás lo traigo a Mallorca. Se titula “Resilienza d’Amore” y explica que el rostro es un vampiro que roba toda la atención. Me gusta el “Camouflage” con figuras femeninas cubiertas, enmascarando su identidad. Surge de forma accidental y puedo hacerlo en México, en el Massai Mara o en la Acrópolis de Atenas pero siempre relacionado con el universo femenino y con tener algo en la cabeza porque es la manera de expresar lo que las mujeres cargan en la vida. Tiene una visión dadaísta y de poesía visual.”

Le inspiran Martha Graham, Pessoa o Krishnamurti. “Desde muy pequeña, empecé escribiendo poesía, y mi abuela lo guardaba todo. Dedicarte al mundo artístico es una salvación, pues no existen fronteras y el arte es lo único que importa. Solo creo en las fronteras gastronómicas. Las geopolíticas las veo caprichosas, como las religiones que las inventa el hombre. Seria ideal tener un gran líder mundial, a ser posible una mujer compasiva y maternal, que se ocupara del equilibrio global y no vivir la dramática situación de las personas que mueren intentando llegar a Europa en pateras”.

Cuando su trabajo se lo permite, Rossy siempre vuelve a Mallorca de la que le enamora su luz e intenta no perderse nunca la puesta de sol. “Un evento único del que nunca te cansas”, explica. Viene para poder estar con sus padres y rememorar todos los recuerdos que surgen al acercarse al Bar Bosch para comerse una “langosta”, entrar en la catedral, pasear por las callejuelas del casco antiguo o tomarse un helado en Can Joan de S’Aigo.

“Soy muy mediterránea y aquí disfruto de placeres sencillos. Mi temporada favorita es septiembreoctubre para ir a la playa sin agobios y pasear por el campo. Nunca falto a mi cita en el restaurante Sadrassana de mis amigos Susy Gómez y Juan Antonio Horrach, donde hacen las cocas de patata desestructuradas. Está en Atarazanas y me trae muchos recuerdos de juventud. También he disfrutado muchísimo del Hotel Punta Negra”.

Photos by Sara Savage

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