Diandra Douglas en su casa de Mallorca

Diandra Douglas nos ofrece en exclusiva una íntima entrevista en su casa mallorquina

Diandra de Morrell Douglas (1956) veranea en Mallorca desde que nació. S’Estaca, la casa que disfruta a medias con su ex, Michael Douglas, es un espacio privilegiado donde el auténtico lujo es el entorno. Las vistas a Sa Foradada y a un mar infinito rodeado de pinos y viñedos, te quitan el aliento además de la cobertura del móvil.

Construida en una parcela de 100 hectáreas, tiene 10 dormitorios, un loft, dos casitas, terrazas, piscina, bodega y acceso privado al mar. En el huerto ecológico, un divertido espantapájaros reproduce a Donald Trump.

Dos barcas que maneja Joan, el guardés, proveen a la casa de pescado fresco del día. Algo básico para Diandra, contraria a los alimentos genéticamente modificados.

Los guapísimos gemelos Hudson y Hawk de 13 años, nacidos durante la relación que Diandra tuvo con Zachary Hampton Bacon III, y su hermana Imara de 12 años y origen ruso acompañados del perrito “Namaste”, disfrutan de las salidas al mar para hacer esquí acuático, donut o nadar en Cala Deià.

“Quiero que vivan la naturaleza y el pueblo, no basta ser bilingüe sino bicultural y ser consciente que EE.UU no es el centro del Universo”, señala.

Próximamente, Diandra, que siempre ha tomado acción directa en causas sociales comenzará campaña política en EE.UU coincidiendo con la publicación del libro de su hijo mayor, Cameron. Basado en su vida y experiencia en prisión donde pasó 7 años por posesión de drogas, pretende ser un mecanismo de cambio. “Estos chicos necesitan ayuda psicológica, no estar en la cárcel”, comenta. Una iniciativa que también apoyará su padre, Michael, ya que ambos progenitores han conseguido suavizar sus relaciones.

Desde hace 40 años es acérrima defensora y activista para la protección de la Sierra de Tramuntana. Habla perfectamente castellano y mallorquín y ha colaborado en el libro Mallorca Sostenible, con el GOB y para que no se ampliara la carretera Valldemossa-Deià. La primitiva barrera de su casa tiene candado y cadena, no electricidad. “Vienen amigos de todo el mundo y siempre comentan que en S’Estaca parece que el tiempo se paró”, resalta.

Hija de padre diplomático suizo-americano y de madre anglo-francesa. “Un coctel molotov”, insinúa simpática Diandra, recuerda como su madre que vivía entre París y Washington D.C. venia cada verano al Club Náutico para navegar en velero, donde coincidían con Don Juan Carlos.

Sus recuerdos de infancia aluden a la casa de Pedro Salas con sus caballos y el mulo negro mallorquín. Las escapadas desde su casa de Miramar a S’Estaca para irse en la zodiac que tenian Yannick Vu y su marido o comer en su restaurante favorito, Ca’s Patró March. “Robert Graves era un excéntrico e íntimo amigo de mi madre. Venia cada día a casa para tomar el té. Todos los veranos representaba una obra de teatro y daba tanto un papel a gente del pueblo como a famosos escritores, pintores y actores de Nueva York y resto del mundo”.

Estudió esporádicamente en el colegio CIDE, aunque estuvo interna en un colegio suizo hasta llegar a Georgetown University, donde siendo becaria en la Casa Blanca conoció a Michael Douglas, casándose a los pocos meses. Ella tenia 19 años y Michael 32. La compra de S’Estaca, fue un acto de amor. “Michael entendió la belleza y cultura mallorquinas por eso ha seguido viniendo muchos años. Sólo la venderemos a quien sepa amarla y cuidarla”, comenta.

Una venta originada por los hijos de ambos que ya casi adolescentes comienzan a tener vida propia. Los de Michael y Catherine Zeta-Jones prefieren estar en Bermudas, donde les une 400 años de historia por parte de la familia Douglas y Cameron se mudará a California. Añadido que el padre de Hudson y Hawk vive en los Hamptons, Diandra tiene planeado algo “en el medio”, su finca de Millford. Aun así, Diandra, que ha hecho famosa a Mallorca entre la sociedad internacional más exclusiva siempre encontrará motivo para volver.